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Enanos por Biblios
17/09/2006 20:53:53

Pocas razas se enorgullecen tanto de su historia y son, a la vez, fieles reflejos de su creación. El pueblo de los enanos proviene de la roca en la que fueron forjados con el mágico hierro de Reorx. El dios enano esculpió la obra más hermosa, a su manera de entender la belleza del arte, pues aunque no muy agraciados en aspecto, su creación dio origen a la raza más resistente y tozuda de Mul-Sabbut, una raza que lleva al extremo el sentido de la justicia y la camaradería. Sin duda logró extraer toda la esencia, el alma, de la roca y le dio vida y liberó su espíritu.

Para el observador inexperto en la cultura enana, todos los enanos parecen iguales. Fornidos, bajos y rechonchos, barbudos, ceñudos y de voz profunda. Pero cuando empiezas a conocerlos aprendes a apreciar las sutiles diferencias. Para empezar podríamos hablar de la barba, uno de los mayores tesoros personales de un enano. Cada enano cuida y mima su barba a su manera, convirtiéndolo en su rasgo característico. Algunos llevan una o varias trenzas, otros las tiñen de colores chillones, unos pocos la recortan y apelmazan en formas increíbles,... Sin duda no hay dos enanos iguales, porque no existen dos barbas iguales.

Siguiendo con los tesoros enanos debemos detenernos en sus herramientas de trabajo, las cuales cuidan como si fuesen extensiones de su propio cuerpo. Los enanos, afines al elemento que los vio nacer, rara vez abandonan sus minas o pueblos cerca de las montañas. Suelen explorar las profundidades de la tierra, el corazón de las montañas, en busca de los tesoros que guardan en su interior. Adoran los metales como el oro, la plata o el hierro (a los que llaman Azuhl: la sangre de la montaña), así como las piedras preciosas (a las que llaman Azag: el corazón de la montaña); aunque de todo lo que extraen el tesoro más codiciado y preciado por éste pueblo es el Mithril (cuya traducción sería: el alma de la montaña), con el que fabrican verdaderas obras de arte y extraordinarias piezas de armadura, armas y toda una suerte de atavíos dignos de los más majestuosos reyes.

En cuanto a la tradición guerrera, los enanos son tan firmes e inamovibles como la roca de la que surgieron. Trabajan en perfecta consonancia, apoyándose unos a otros y nunca dejan atrás a un compañero herido. El ejército enano lo componen varias formaciones que van desde los soldados de tropa, ligeros y rápidos exploradores de primera línea equipados con ballestas ligeras y picos de batalla; los ballesteros pesados, con sus ballestas a dos manos o las famosas balistas (que recargan mediante pedales con los pies y que pueden surcar los cielos durante varios cientos de metros antes de caer sobre el enemigo); los sacerdotes de guerra rúnicos, cuya magia está más especializada en la protección y la curación de sus compañeros que en la magia ofensiva (aunque su dominio del elemento tierra puede provocar peligrosas avalanchas, terremotos y profundas grietas); y por último los enanos defensores, los más duros y aguerridos ataviados con pesadas corazas sobre cota de malla de mithril, equipados con afiladas hachas de batalla y escudos, son la retaguardia del ejército y los últimos en retirarse del campo de batalla. Se cuenta que en una de las minas de las Montañas Grises, un grupo de no más de cien defensores enanos, resistió el constante envite de millares de pieles verdes que ya habían expulsado al clan enano de aquellas montañas. Los cien enanos se negaron a abandonar las minas y ceder el mithril a los orcos. Los nombres de aquellos enanos resuenan en las canciones de sus compañeros.

La jerarquía enana es algo que todos los miembros del pueblo robusto tienen siempre muy presente. Cada territorio enano (muchas veces una montaña) está gobernado por un rey desde una fortaleza construida en su mayor parte en el interior de la montaña. El rey dispone por ley de un consejero militar, puesto que suele ocupar un héroe condecorado o un viejo enano veterano de muchas batallas; un sacerdote de Reorx, quien asesora sobre asuntos civiles y religiosos; y un maese capataz, encargado de la economía y la explotación de los recursos naturales. Esta jerarquía se repite en cada mina o asentamiento en forma de delegados (maese capataz delegado, sacerdote delegado y consejero militar delegado), quienes responden directamente ante el rey y se encargan de gobernar sus enclaves.

Nunca se acaba de conocer a un enano, y mucho menos a su pueblo. Son muy recelosos con sus secretos y con sus tradiciones o cultura, y no suelen compartir gustosamente sus asuntos personales. Pero gánate la amistad de un enano y tendrás un amigo para toda la vida.